lunes, 12 de mayo de 2014

Olímpicamente


Andrómaco pasaba sus días como el último sobreviviente de una tragedia griega. Pues lo era. Vivía feliz con su familia en la costa del mar Egeo. Aquel día Poseidón venía canchereando, se resbaló de uno de sus delfines y cayó sobre su hogar, aplastando la construcción y matando a todos menos a él. El dios se disculpó y le dejo un pulpo como indemnisación. “¿Qué sentido tiene que yo siga con vida? Pues el peor destino para el hombre es estar siempre solo”. Así pensaba Andrómaco mientras el pulpo se frotaba amistosamente contra su pierna. Esa misma noche mientras cenaba pulpo, Andrómaco decidió que ya que los dioses habían decidido que su vida fuera una tragedia, iba a representarla de la mejor forma. Así que nuestro pobre héroe viajaba de pueblo en pueblo brindándole tristeza a la gente. “Pero este tipo era un malviviente, un truhán, un pelonio, un paparruchas, un cogorno, un mamorro” pensarán ustedes. Pues no. El era un verdadero infeliz. Y se encargaba de mostrarle a todos que debían estar felices con su situación, pues en comparación no había peor que la de Andrómaco. Allí donde había un lisiado, después de haber visto el rostro desfigurado por el dolor de nuestro héroe, había un lisiado feliz de vivir. Y así fue como hizo felices a miles de personas. Cuando la gente lo veía llegar, gritaba: “¡Ahí viene el infeliz de Andrómaco, alegrémosnos pues no hay desdicha mas grande que la suya!”. Ayudando a las personas fue que él se volvió un hombre dichoso. Formó una familia y construyó su casa en las orillas del mar, en la isla de Paxos. Pero un día Poseidón venía haciendo wheelie en una manta raya y se repatingó. Cayó al lado de la casa, destruyendo el huerto, los corrales, matando dos burros y a todo el rebaño de ovejas. El dios les ofreció una morsa y dos estrellas de mar en compensación. Andrómaco le dijo que se metiera su criaturas marinas por el orto. No necesitaba nada más que su familia, que estaba a salvo. Pues verán, hay justicia en los dioses y tarde o temprano obtenemos lo que nos merecemos.




 

domingo, 11 de mayo de 2014

El Águila y la ardilla


Es sabido que el Imperio Romano no logró someter y dominar Germania. Al ver que los intentos en ocupar esa región eran demasiado costosos en vidas y dinero, el emperador Augusto desisitió. Pero hay ciertos detalles poco conocidos de como fue que realmente sucedió esto. El gran problema fueron los “comandos ardilla” (“Eichhörnchen Trupp” en alto germano). Las legiones romanas se toparon con una fuerza especializada de combatientes que les provocaron terribles inconvenientes. Se trataba de guerreros que utilizaban como única protección la piel trasquilada de una ardilla sobre su cabeza. Quintilio Varo nos narra en sus anotaciones “... y de improviso ante nuestros incrédulos ojos, salió de entre los árboles una turba de hombres. En pelotas y a los gritos. Por alguna extraña y ridícula razón llevaban en su cabeza una ardilla. Entre la sorpresa y el desconcierto demoramos en preparar nuestra formación. Nos acribillaron”. En otro campamento romano el único sobreviviente de una cohorte, relató a su centurión: “Me encontraba haciendo guardia. En cierto momento me percaté que había un germano espiándome con una ardilla por sombrero. Movía su cabeza de tal manera que pareciese que la ardilla estaba viva. Yo pensé: 'Este hombre no puede ser tan imbécil de creer que no veo que unida a esa ardilla hay un germano de 1,80 de estatura'. Lo cierto es que mientras debatía en mi mente sobre la increíble idiotez que estaba viendo, el hombre se avalanzó y traspasó mi muslo con una lanza”. Después de meses en los fríos bosques de Germania y con las matanzas que se producían a diario, los legionarios no resistireron más. Muchos de ellos se despertaban gritando en medio de la noche por haber soñado con ardillas . Llegó un punto que incluso el avistamiento de uno de estos pequeños animales era la causa de ataques de pánico, delirium trémens y diarrea. Puesto que esos bosques septentrionales están densamente poblados por estos roedores masticadores de bellotas, se volvió un infierno para las legiones romanas permanecer allí. Y cuando las últimas filas del ejército romano cruzaban la frontera de Germania, desde los bosques arrojaban ardillas (vivas) entre sus filas, mientras les gritaban "¡Drückeberger, drückeberger!" (¡Cagones, cagones!)





viernes, 9 de mayo de 2014

Siempre distante


Para el ser humano el éxito es uno de los acontecimientos más gratificantes en la vida. Todos soñamos, anhelamos y buscamos lograr algo en particular. Algo que por razones que desconocemos significa tanto para nosotros. Cada vez que pensamos en eso nos brillan los ojos y se ilumina nuestro ser con la esperanza de que un día vamos a llegar ahí donde queremos. Entonces un día sucede. Vemos nacer a nuestro primer hijo, contemplamos el paisaje desde la cima de la montaña, el público se pone de pie para aplaudir nuestra obra, nos atiende el teléfono nuestro amigo con el que estábamos peleados desde hace años, vendemos la franquicia número 20, finalmente conocemos a nuestro padre... Y sentimos que nos llena la gloria, vibrante y avasalladora. Dentro nuestro bandadas de angelitos culones bailan entre las nubes, el taxista y el chofer de colectivo se chocan los cinco, delfines sonrisudos saltan entre las olas, un brasilero baila capoeira, trompetas doradas suenan a coro, caballos salvajes galopan por una pradera y escuchamos a un japonés que toca la 9na de Beethoven con un sintetizador. Nos llena la euforia del éxtasis y nuestro ser desborda de felicidad. Aunque a veces dudáramos de que iba a pasar, ahí estamos parpadeando ante la luz de la victoria. Pero en poco tiempo la mente nos hace sentir gradualmente insatisfechos y nos esclaviza a fijarnos nuevas metas. Metas que nos transforman nuevamente en seres incompletos e infelices a menos que las llevemos a cabo. No obstante por unos momentos nos sentimos en plenitud por haber alcanzado eso que tanto queríamos. Y es entonces cuando el hombre, como en contadas ocasiones en su vida, conoce la paz.








La clepsidra emocional


•Pregunta: ¿Y... te gusta?

Pensamiento: Pero que poronga. No lo voy a usar en la puta vida.
Respuesta: ¡Qué lindo! ¡Tenía pensado comprarme uno!

•Pregunta: ¿Tenés cambio de 100?

Pensamiento: Es un kiosco esto. Tengo cambio. Lo que no tengo son ganas de que me lo lleven comprando boludeces.
Respuesta: Si si, no te hagas drama.

•Pregunta: ¿Qué tal está la chocotortaaaa?

Pensamiento: Ojalá tuviera algo cerca para escupir esto. ¿Cómo puede ser que le salga siempre tan hedionda?
Respuesta: ¡Riquísima!

•Pregunta: ¿Con lluvia de papas?

Pensamiento: No hijo de puta, si vine a pancho y papas para comer tallarines con tuco.
Respuesta: Si, gracias.

Si en esta vida todos dijéramos lo primero que se nos viene a la cabeza, se iría todo a la mierda. No al homicidio hablado (sincericidio). Antes de decir algo; pasemos nuestras palabras por huevo, pan rallado y le brindemos a nuestro interlocutor una milanesa verbal fácil de digerir.



lunes, 21 de abril de 2014

Yo sólo...





Todo este tiempo juntos... y ahora te perdí. ¿Cómo iba a saber que un día, sin aviso, te iban a arrancar de mi lado? Yo creía... yo pensaba que te iba a tener siempre junto a mi. Eras mi sábana preferida. Y te usaron para tapar a esta mina muerta. No sé ni quien puta es. ¡Ay Dios! ¡¿Lavar, lavar?! ¡¿Mirá si después de esto te voy a lavar?! Jacinta, mi sábana más querida, voy a tener que quemarte. ¿Te acordás cuando te usaba de capa para jugar a Batman? ¿Cuándo hacíamos de fantasma para asustar a los hijos del vecino? ¿Cuando te mojaba y eras mi látigo para pegarle chirlos a las chicas en los vestidores del club? Apenas me enteré vine corriendo al cementerio como estaba: en pelotas. Mi mujer siempre me decía: “No dejes en el tendedero a Jacinta por la noche, te la van a afanar”. No le di bola. Y me la chichinearon. ¡Perdón Jacinta no va a haber ninguna colcha, manta o frazada que te reemplace! Me cagaré de frío durmiendo destapado. O capaz que duerma con ropa. ¡Adiós Jacinta! Y perdón por todos los mocos pegados...

Planeta en rotación


El Pacto de los Avestruces. Se dice que fue llevado a cabo en 1784 por los miembros de una orden secreta. Hay quienes aseguran que distintos líderes mundiales en la actualidad pertenecen a esa orden. Los rumores estallaron cuando el presidente Nixon fue encontrado paseando un avestruz por Central Park. A las innumerables preguntas de los periodistas, el se limitó a responder: “Ya me cagó todo el departamento, lo saqué a tomar un poco de aire”. Existen grabaciones del asesinato de Lady Di en donde se ve como un avestruz es lanzado contra el auto que ocupaba. Ya el vehículo había quedado bastante hecho bosta al chocar a semejante animal y después lo mismo el conductor desorientado (que se estaría preguntando que carajo había pasado) se la dio de lleno contra una columna. Recientemente se generó un escándalo en los medios debido a los mensajes subliminales que se hallaron en “12 Años De Esclavitud”. Cada 30 segundos hay un fotograma, imperceptible a nuestra visión, en el que se ven distintas escenas con avestruces: Lady Gaga montada en un avestruz, Obama amamantando a un avestruz, la reina de Inglaterra tomando té con un avestruz, Madonna tomando sol junto a un avestruz, Messi haciéndole un caño a un avestruz y el papa Francisco arropando a un avestruz. La evidencia es avasalladora. En tiempos como estos cobra sentido el conocido dicho: “Si tienes en aprecio a tu ganso, no le toques los huevos al avestruz”.


Y el farmacéutico exaltado grito su piropo: ¡Te veo y siento que me disuelvo como un Redoxón!


La vio en medio de la pista. Tenía que conquistarla. Le clavó su mirada magnum. Ella siguió mirándolo fijo como si nada. Le lanzó su sonrisa de acero. Nada. Desesperado hizo con su cuerpo la silueta del flamenco en celo. Tampoco sirvió. Y entonces paralizado por el terror, pensó “No puede ser... voy a tener que Hablar. Pero si Hablo se va a dar cuenta que soy un idiota”. “Entonces mejor me agarro a otra”. Y eso hizo. Mientras tanto en el medio de la pista el maniquí de una mujer, que habían puesto para promocionar una marca de ropa, nunca se iba a enterar de lo que pasó.

Y allí, brillando en las profundidades de su ser, dentro de cada presidente, terrorista, estrella de cine, drogadicto, médico o vendedor de diarios; hay un niño que jugando con barro es feliz y no necesita nada más.


Llegará un día en que nuestro espíritu se haga uno con la Eternidad y pueda descansar. Llegará un día en el que nos veamos librados de las cargas de vivir en este mundo material. Mientras tanto, te pedí que juntaras la ropa del tendedero, hijo. No me rompas las pelotas y hagas que te lo repita.







domingo, 6 de abril de 2014

De la vida de los seres feéricos


Fragmentos del diario de Umlaut, el cabecilla de la aldea

  • Hoy sucedió algo increíble. De los cielos cayó un disco enorme de chocolate. Mientras nos lo morfábamos, descubrimos que tenía la palabra “Oreo” en su superficie. Ahora Oreo es nuestro dios (además de Lays y Marroc).
  • Una hormiga atacó al viejo Rofl. Tuvimos que amputarle todo menos la cabeza. La operación fue un éxito pero Rofl murió.
  • La celebración del solsticio de verano fue maravillosa. Hubo danza y jolgorio. Un silfo se pasó de rosca y explotó como una piñata después de tomar demasiada hidromiel. Los elfos no podían más. Uno se inyectó sabia de roble. Tuvimos que encerrarlo dentro de un sapo por unas semanas. Al otro día del festejo encontramos un hada muerta junto al río. Parece que fue violada por un troll.
  • Ese mago Merlín no me inspira confianza. Ha convencido a todos los del pueblo que voten por él. Sé que es un farsante. Cuando convirtió esa piedra en cheesecake fue un engaño. La gente estaba tan emocionada y expectante que no se dio cuenta que la torta estaba todavía en una caja. La caja decía “Graciela Franceschini”
  • Una horda de trasgos atacó la aldea. Estaban a punto de derrotarnos. Entonces no nos quedó otra que usar el arma mas terrible y repudiable. El wasabi. Lo encontramos después que unos humanos comieran sushi en el patio. Desde ese entonces nos posicionamos como una de las aldeas con mayor poder bélico. Hay una aldea al norte que tiene en su poder Sugus de menta. Ellos también han de ser temidos.
  • Hemos decidido dejar nuestro pueblo y emigrar. Unas palomas hicieron su nido justo arriba de nuestro poblado. Ya muerieron 46 habitantes aplastados por la cacona de estas aves del orto. Oreo, nuestro dios, nos ha abandonado.
  • Comenzamos a fabricar juguetes para venderle a los humanos. Todo iba viento en popa. Pasados unos meses llegaron los elfos mercenarios de Papa Noél. Reventaron todo. No quedó un yoyó sin romper, una muñeca de trapo sin decapitar... Hemos decidido finalmente irnos a Taiwán. Allí tal vez nos vaya bien trabajando 16 horas al día haciendo pelotas de fútbol.

Con la muerte de Sviln el nieto de Umlaut, en 2008, se declara extinta la especie llamada vulgarmente “Duende Chiflón”. A su entierro asistieron Harry Potter, Gandalf y uno de los minotauros peludos de Narnia.






sábado, 29 de marzo de 2014

Yahvé, Enki y el Nuevo Orden Mundial


Esto sucedió en tiempos muy primitivos cuando la ciudad de Erech era la que dominaba en la Tierra. Por aquél entonces podríamos decir que la civilización estaba en la etapa de chuparse el dedo. Los sumerios que vivían entre el barro y los juncos de la Mesopotamia, se dedicaban bastante a imaginar toda suerte de estupideces. Y así nace este mito que lo que tiene de delirante lo tiene de tristemente cierto.



La humanidad ya se estaba poniendo majareta. ¿Qué era eso de andar inventando la escritura cuneiforme, construir acequias y crear sistemas legales (si usted no entiende la referencia hacia el código de Hammurabi, vuelva al secundario). “Pero poorrr favooooorrrrr, dejemosnós de hinchar las pelotas” dijeron los dioses. En eso estaban An, Enlil y Ninhursag despotricando contra el hombre y se les acercó Eridú, el dios del arroz fermentado. Entonces les dijo: Creemos un hombre libre. Que beba agua de los ríos, que cace con el poder de sus músculos y que corra desnudo por los pastizales. Creemos un hombre que les recuerde a los demás lo al pedo que se complican la vida. Si, creemoslón”. Los otros dioses asintieron. “Hablas con la verdad Eridú. Pero se dice creemosló, no creemoslón” dijo Enlil. Y así fue como crearon a Enki. Rápido como un avestruz y fuerte como un león. Alto, fornido, de piel y cabellos oscuros. Iba de aquí para allá haciendo lo que deseaba. Unos hombres de Larak iban por el piso 47 de un zigurat. Apareció Enki y se los reventó a golpes. ¡Qué espectáculo! ¡Volaban ladrillos, crujían las columnas y explotaba la piedra tallada! ¡Bravo Enki! ¡Que vean los hombres el sinsentido de construir algo en este mundo hecho de polvo! Más les valdría correr por los prados, hartarse de fruta a la sombra de los árboles y nadar a la fría luz de las estrellas. Eso pensaban los dioses cuando veían a Enki desbocado y exultante haciendo lo que le venía en gana. No había maldad en él. Destruía por placer. Veía toda obra humana como algo que desarmonizaba con la naturaleza. Y así era, porque Enki no era bruto alguno. En la escritura con forma de cuñas que en esos tiempos afloraba en las primeras ciudades de los hombres, el veía otra cosa. Él veía organización, sistematización y control. Con esos mismos elementos miles de años después se establecería El Sistema. Con el que se oprimiría y esclavizaría a la raza humana en su totalidad. Él veía seres intentando crear un Nuevo Orden Mundial. Y escuchaba una letanía que se repetía en todos los rincones de la tierra: “Conseguir trabajo. Trabajar. Casarse. Tener hijos. Seguir la moda. Actuar normal. Caminar en el pavimento. Ver televisión. Obedecer la ley. Ahorrar para la vejez. Y ahora repitan conmigo: yo soy libre” Esto llenaba de ira y pena a Enki. Él era libre. Y lo entristecía hasta el llanto ver al hombre esclavizado y vuelto un objeto de diversión para ciertas Personas que se vanagloriaban de ser los Líderes del Mundo. Y es por eso que mientras Enki destruía, también lloraba. Porque el sufrimiento de su hermano el hombre-esclavo era la fuerza que lo motivaba. ¿Qué pasó entonces? ¿Cómo llegó el mundo a ser lo que era? No importa. Lo cierto es que vivíamos controlados y dominados por Otros. Era incierto el futuro de la humanidad. Pero contaba la profecía de los antiguos semitas que si fuese a convertirse en realidad el plan de instaurar un orden mundial perverso, entonces regresaría Enki. Después de unos años de la más espantosa y horrible situación conocida por el hombre alguna vez, volvería para liberarnos. Y si bien estos sumerios hablaban muchas gansadas, la profecía se cumplió. Así fue como sucedió: Llegó un día en que el Líder del Mundo se proclamó abiertamente y se rió en la cara del hombre esclavizado. Existía un Orden Mundial distópico y nefasto. Se clonaban humanos. El metal cubría gran parte de la tierra. Había una rígida división de clases sociales. Y entonces sin darse cuenta el Señor de la Tierra cometió un error. Cebado en su poder y arrogancia insultó al Altísimo. Pues verán, los dioses que dieron vida a Enki habían sido creados por Uno. Su nombre no importa, pero le llamaremos Yavhé. Un día en su locura y monstruosidad, el Primer Controlador se equivocó. Diariamente todos los obreros debían de sentarse ante su televisor y ver un video en vivo de su Amo burlándose de ellos. Y en ese día en particular el Amo se rió de Yahvé diciendo: “¿Así que tu hiciste a la raza humana? Yo los convertí en mis esclavos y ahora son como larvas que puedo pisar”. Entonces ante la mirada horrorizada de todos le fue traído un niño recién nacido de la clase obrera. Y aullando de risa el Amo reventó su cabeza de un pisotón. Entonces la tierra bramó. En la zona de Mesopotamia entró en erupción un volcán matando a miles. Y por las calles de la ciudad capital del Imperio apareció corriendo Enki. Desnudo y en toda su gloria. Nadie entendía que pasaba. Automáticamente los drones quisieron detenerlo. Y no pudieron. Con un galope lleno de violencia Enki se dirigió hacia el Palacio Central, la residencia del Amo de la Tierra. Lo intentaron detener los guardias de la ciudad. Y no pudieron. “¡Ha llegado el día del espanto!” se decían los Gobernadores del mundo llenos de terror. Y todos veían en sus televisores, proyectores y holovisores como se cumplía la profecía. Apareció en pantalla el cuerpo ensangrentado y lleno de odio de Enki. Esta vez no había lágrimas en sus ojos. Porque sabía que el ser humano iba a ser libre por primera vez en miles de años. El Primer Controlador chilló de horror ante la vista del mundo entero. “¡Ha llegado el día del espanto!” se decían los Gobernadores del mundo llenos de terror. Y entonces de un solo golpe brutal en el pecho Enki acabó con la vida del Amo. Y ese fue el principio del fin. Mientras la Revolución se desataba a lo largo y ancho del globo, Enki corría enajenado matando a diestra y siniestra. Y toda la humanidad escuchó la voz de Yahvé amonestando a los Dirigentes y obradores de mal. Su voz decía: "¡Si de veras sabes tanto, dime dónde estabas cuando puse las bases de la Tierra! ¿Dónde estabas tú cuando los ángeles cantaban y las estrellas danzaban, antes que todo fuera? A Dios nadie le enseña nada; nadie le da consejos ni lecciones de ciencia y sabiduría. No sea que Su cólera descienda sobre vosotros: pues sobre quién desciende Su cólera, perecerá”
 



jueves, 27 de marzo de 2014

Acerca del bien, el mal y el origen de la Existencia


Alfa Centauri se encontraba en ayunas. Eridanus tenía gases. Alcyon no podia conciliar el sueño. ¿Qué estaba pasando en el Universo? Surgido de las profundidades de la existencia misma se escuchó el relincho cósmico de Gálgallim, el Guía. Si, ahí estaba otra vez para salvarnos de la bestia del abismo que amenazaba con corromper todo lo que Es. El relincho se extendía a lo largo y a lo ancho del Río Eterno de la Vida. No había fuerza capaz de detener a Gálgallim, en tanto que era enviado por Aquel que Siempre Fue. Cual un misil áureo de infinita potencia, la Luz del Guía se propagaba con una fuerza avasalladora. Y allí en su oscuro agujero, la inmundicia ancestral sabía que su hora le había llegado. Su reinado de maldad estaba por acabar. Pero no había nada que pudiese hacer. Ya las siete trompetas habían sonado, ya las siete albóndigas se habían cocinado, ya los siete elfos se habían pedorreado. Otro ciclo estaba por cerrarse en la historia de la existencia. Gálgallim aceleraba a velocidades anómalas siguiendo su curso irrevocable. Todos los seres de la creación esperaban expectantes el Momento Ultérrimo. Sucedió en varios planos dimensionales simultáneamente. Con la potencia de miles de soles, Gálgallim impactó contra la fuente de todo mal, sufrimiento e ignorancia. La energía que se desprendía del choque entre las fuerzas antagónicas primigenias parecía no acabar nunca. Abarcaba más y más espacio, desintegrando todo a su paso. Una esfera de luz y sonido que no se detenía nunca. Hasta que finalmente llegó a los límites de la existencia misma. Más allá se encontraba el Eterno Inmanifestado. Así pues la explosión consumió toda la Creación. Después de interminables eones todo había terminado.


Entonces todos los seres despertaron y contemplaron embelesados la Eternidad. Y cada uno supo en su interior que estaba de vuelta en su verdadero hogar. Los Ancianos de los Días estiraron las piernas y se levantaron de sus tronos. Dirigieron sus conciencias hacia Aquél que siempre fue. Él le guiño un ojo a todos los seres existentes. Y dio su consentimiento a los Ancianos. Uno de ellos se dispuso a hablar. Su nombre era Ásallam, media 20 brazas de alto, vestía de blanco, una barba dorada adornaba su rostro y le gustaba jugar al ping pong. Sus palabras fueron estas: “No queda más gaseosa, les puedo ofrecer agua”. Y fueron arrojados de nuevo a la Vida mientras escuchaban las carcajadas de Aquél que contempla la Eternidad desde su Trono de Nubes. El Ciclo Eterno se ponía en marcha nuevamente. Pero dentro de cada uno seguía presente la duda sobre las palabras de Ásallam. Y así es como cada uno de nosotros vivimos con una intriga en nuestro interior, una duda existencial. Porque en el tiempo del no tiempo, cuando aún nada Es, tenemos contacto con el motor de la Creación. Aquello que nutre nuestras vidas. Eso que nos hace continuar aunque todo parezca perdido. Pues en el momento anterior a ser creados hemos escuchado el Chiste Cósmico. En las profundidades de nuestro ser ha quedado la chispa divina irradiando un gozo sin limites. La risa del Creador habita en nosotros. Y es su vibración la que nos permite existir.



  

martes, 25 de marzo de 2014

Patinando


Ya que se hacen reality shows de gente cocinando, diseñando ropa, nenas que modelan, enanos que rescatan pitbulls y de casi cualquier cosa... ¿Por qué no hacer un reality sobre gente desperdiciando sus vidas viendo realitys?

Ya muriendo, Buda le dijo a un discípulo: “Sigo sin entender por que en todas las estatuas me hacen gordo. Eso era antes de la dieta. ¡70 kilos bajé! ¡70! No comí torta de chuni por 2 años...” y con esas palabras expiró.

Fui a saludarla. Le iba a dar un beso pero ella me abrazó. Feliz, pensé: “Nuestra relación fluye otra vez como un niño gordinflón por un tobogán acuático”


Pasó una mina linda. El albañil se contuvo y no le dijo nada. Se sintió bien, pero ahora era un fugitivo. Sabía que la Logia de los Albañiles Ordinarios lo iba a perseguir hasta matarlo.