Andrómaco
pasaba sus días como el último sobreviviente de una tragedia
griega. Pues lo era. Vivía feliz con su familia en la costa del mar
Egeo. Aquel día Poseidón venía canchereando, se resbaló de uno de
sus delfines y cayó sobre su hogar, aplastando la construcción y
matando a todos menos a él. El dios se disculpó y le dejo un pulpo
como indemnisación. “¿Qué sentido tiene que yo siga con vida?
Pues el peor destino para el hombre es estar siempre solo”. Así
pensaba Andrómaco mientras el pulpo se frotaba amistosamente contra
su pierna. Esa misma noche mientras cenaba pulpo, Andrómaco decidió
que ya que los dioses habían decidido que su vida fuera una
tragedia, iba a representarla de la mejor forma. Así que nuestro
pobre héroe viajaba de pueblo en pueblo brindándole tristeza a la
gente. “Pero este tipo era un malviviente, un truhán, un pelonio,
un paparruchas, un cogorno, un mamorro” pensarán ustedes. Pues no.
El era un verdadero infeliz. Y se encargaba de mostrarle a todos que
debían estar felices con su situación, pues en comparación no
había peor que la de Andrómaco. Allí donde había un
lisiado, después de haber visto el rostro desfigurado por el dolor
de nuestro héroe, había un lisiado feliz de vivir. Y así fue como
hizo felices a miles de personas. Cuando la gente lo veía llegar,
gritaba: “¡Ahí viene el infeliz de Andrómaco, alegrémosnos pues
no hay desdicha mas grande que la suya!”. Ayudando a las personas
fue que él se volvió un hombre dichoso. Formó una familia y
construyó su casa en las orillas del mar, en la isla de Paxos. Pero
un día Poseidón venía haciendo wheelie en una manta raya y se
repatingó. Cayó al lado de la casa, destruyendo el huerto, los
corrales, matando dos burros y a todo el rebaño de ovejas. El dios
les ofreció una morsa y dos estrellas de mar en compensación.
Andrómaco le dijo que se metiera su criaturas marinas por el orto.
No necesitaba nada más que su familia, que estaba a salvo. Pues
verán, hay justicia en los dioses y tarde o temprano obtenemos lo
que nos merecemos.
lunes, 12 de mayo de 2014
domingo, 11 de mayo de 2014
El Águila y la ardilla
Es
sabido que el Imperio Romano no logró someter y dominar Germania. Al
ver que los intentos en ocupar esa región eran demasiado costosos en
vidas y dinero, el emperador Augusto desisitió. Pero hay ciertos
detalles poco conocidos de como fue que realmente sucedió esto. El
gran problema fueron los “comandos ardilla” (“Eichhörnchen
Trupp” en alto germano). Las legiones romanas se toparon con una
fuerza especializada de combatientes que les provocaron terribles inconvenientes. Se trataba de guerreros que utilizaban como única
protección la piel trasquilada de una ardilla sobre su cabeza.
Quintilio Varo nos narra en sus anotaciones “... y de improviso
ante nuestros incrédulos ojos, salió de entre los árboles una
turba de hombres. En pelotas y a los gritos. Por alguna extraña y
ridícula razón llevaban en su cabeza una ardilla. Entre la sorpresa
y el desconcierto demoramos en preparar nuestra formación. Nos
acribillaron”. En otro campamento romano el único sobreviviente de
una cohorte, relató a su centurión: “Me encontraba haciendo
guardia. En cierto momento me percaté que había un germano
espiándome con una ardilla por sombrero. Movía su cabeza de tal
manera que pareciese que la ardilla estaba viva. Yo pensé: 'Este
hombre no puede ser tan imbécil de creer que no veo que unida a esa
ardilla hay un germano de 1,80 de estatura'. Lo cierto es que
mientras debatía en mi mente sobre la increíble idiotez que estaba
viendo, el hombre se avalanzó y traspasó mi muslo con una lanza”.
Después de meses en los fríos bosques de Germania y con las
matanzas que se producían a diario, los legionarios no resistireron
más. Muchos de ellos se despertaban gritando en medio de la noche
por haber soñado con ardillas . Llegó un punto que incluso el
avistamiento de uno de estos pequeños animales era la causa de
ataques de pánico, delirium trémens y diarrea. Puesto que esos
bosques septentrionales están densamente poblados por estos roedores
masticadores de bellotas, se volvió un infierno para las legiones
romanas permanecer allí. Y cuando las últimas filas del ejército
romano cruzaban la frontera de Germania, desde los bosques arrojaban
ardillas (vivas) entre sus filas, mientras les gritaban "¡Drückeberger, drückeberger!" (¡Cagones, cagones!)
viernes, 9 de mayo de 2014
Siempre distante
Para el ser humano el éxito es uno de los acontecimientos más gratificantes en la vida. Todos soñamos, anhelamos y buscamos lograr algo en particular. Algo que por razones que desconocemos significa tanto para nosotros. Cada vez que pensamos en eso nos brillan los ojos y se ilumina nuestro ser con la esperanza de que un día vamos a llegar ahí donde queremos. Entonces un día sucede. Vemos nacer a nuestro primer hijo, contemplamos el paisaje desde la cima de la montaña, el público se pone de pie para aplaudir nuestra obra, nos atiende el teléfono nuestro amigo con el que estábamos peleados desde hace años, vendemos la franquicia número 20, finalmente conocemos a nuestro padre... Y sentimos que nos llena la gloria, vibrante y avasalladora. Dentro nuestro bandadas de angelitos culones bailan entre las nubes, el taxista y el chofer de colectivo se chocan los cinco, delfines sonrisudos saltan entre las olas, un brasilero baila capoeira, trompetas doradas suenan a coro, caballos salvajes galopan por una pradera y escuchamos a un japonés que toca la 9na de Beethoven con un sintetizador. Nos llena la euforia del éxtasis y nuestro ser desborda de felicidad. Aunque a veces dudáramos de que iba a pasar, ahí estamos parpadeando ante la luz de la victoria. Pero en poco tiempo la mente nos hace sentir gradualmente insatisfechos y nos esclaviza a fijarnos nuevas metas. Metas que nos transforman nuevamente en seres incompletos e infelices a menos que las llevemos a cabo. No obstante por unos momentos nos sentimos en plenitud por haber alcanzado eso que tanto queríamos. Y es entonces cuando el hombre, como en contadas ocasiones en su vida, conoce la paz.
La clepsidra emocional
•Pregunta:
¿Y... te gusta?
Pensamiento:
Pero que poronga. No lo voy a usar en la puta vida.
Respuesta:
¡Qué lindo! ¡Tenía pensado comprarme uno!
•Pregunta:
¿Tenés cambio de 100?
Pensamiento:
Es un kiosco esto. Tengo cambio. Lo que no tengo son ganas de que me
lo lleven comprando boludeces.
Respuesta:
Si si, no te hagas drama.
•Pregunta:
¿Qué tal está la chocotortaaaa?
Pensamiento:
Ojalá tuviera algo cerca para escupir esto. ¿Cómo puede ser que le
salga siempre tan hedionda?
Respuesta:
¡Riquísima!
•Pregunta:
¿Con lluvia de papas?
Pensamiento:
No hijo de puta, si vine a pancho y papas para comer tallarines con
tuco.
Respuesta:
Si, gracias.
Si
en esta vida todos dijéramos lo primero que se nos viene a la
cabeza, se iría todo a la mierda. No al homicidio hablado
(sincericidio). Antes de decir algo; pasemos nuestras palabras por
huevo, pan rallado y le brindemos a nuestro interlocutor una milanesa
verbal fácil de digerir.
lunes, 21 de abril de 2014
Yo sólo...
Todo
este tiempo juntos... y ahora te perdí. ¿Cómo iba a saber que un
día, sin aviso, te iban a arrancar de mi lado? Yo creía... yo
pensaba que te iba a tener siempre junto a mi. Eras mi sábana
preferida. Y te usaron para tapar a esta mina muerta. No sé ni quien
puta es. ¡Ay Dios! ¡¿Lavar, lavar?! ¡¿Mirá si después de esto
te voy a lavar?! Jacinta, mi sábana más querida, voy a tener que
quemarte. ¿Te acordás cuando te usaba de capa para jugar a Batman?
¿Cuándo hacíamos de fantasma para asustar a los hijos del vecino?
¿Cuando te mojaba y eras mi látigo para pegarle chirlos a las
chicas en los vestidores del club? Apenas me enteré vine corriendo
al cementerio como estaba: en pelotas. Mi mujer siempre me decía:
“No dejes en el tendedero a Jacinta por la noche, te la van a
afanar”. No le di bola. Y me la chichinearon. ¡Perdón Jacinta no
va a haber ninguna colcha, manta o frazada que te reemplace! Me
cagaré de frío durmiendo destapado. O capaz que duerma con ropa.
¡Adiós Jacinta! Y perdón por todos los mocos pegados...
Planeta en rotación
El
Pacto de los Avestruces. Se dice que fue llevado a cabo en 1784 por
los miembros de una orden secreta. Hay quienes aseguran que distintos
líderes mundiales en la actualidad pertenecen a esa orden. Los
rumores estallaron cuando el presidente Nixon fue encontrado paseando
un avestruz por Central Park. A las innumerables preguntas de los
periodistas, el se limitó a responder: “Ya me cagó todo el
departamento, lo saqué a tomar un poco de aire”. Existen
grabaciones del asesinato de Lady Di en donde se ve como un avestruz
es lanzado contra el auto que ocupaba. Ya el vehículo había quedado
bastante hecho bosta al chocar a semejante animal y después lo mismo
el conductor desorientado (que se estaría preguntando que carajo
había pasado) se la dio de lleno contra una columna. Recientemente
se generó un escándalo en los medios debido a los mensajes
subliminales que se hallaron en “12 Años De Esclavitud”. Cada 30
segundos hay un fotograma, imperceptible a nuestra visión, en el que
se ven distintas escenas con avestruces: Lady Gaga montada en un
avestruz, Obama amamantando a un avestruz, la reina de Inglaterra
tomando té con un avestruz, Madonna tomando sol junto a un avestruz,
Messi haciéndole un caño a un avestruz y el papa Francisco
arropando a un avestruz. La evidencia es avasalladora. En tiempos
como estos cobra sentido el conocido dicho: “Si tienes en aprecio a
tu ganso, no le toques los huevos al avestruz”.
Y
el farmacéutico exaltado grito su piropo: ¡Te veo y siento que me
disuelvo como un Redoxón!
La
vio en medio de la pista. Tenía que conquistarla. Le clavó su
mirada magnum. Ella siguió mirándolo fijo como si nada. Le lanzó
su sonrisa de acero. Nada. Desesperado hizo con su cuerpo la silueta
del flamenco en celo. Tampoco sirvió. Y entonces paralizado por el
terror, pensó “No puede ser... voy a tener que Hablar. Pero si
Hablo se va a dar cuenta que soy un idiota”. “Entonces mejor me
agarro a otra”. Y eso hizo. Mientras tanto en el medio de la pista
el maniquí de una mujer, que habían puesto para promocionar una
marca de ropa, nunca se iba a enterar de lo que pasó.
Y
allí, brillando en las profundidades de su ser, dentro de cada
presidente, terrorista, estrella de cine, drogadicto, médico o
vendedor de diarios; hay un niño que jugando con barro es feliz y no
necesita nada más.
domingo, 6 de abril de 2014
De la vida de los seres feéricos
Fragmentos del diario de Umlaut, el cabecilla de la aldea
- Hoy sucedió algo increíble. De los cielos cayó un disco enorme de chocolate. Mientras nos lo morfábamos, descubrimos que tenía la palabra “Oreo” en su superficie. Ahora Oreo es nuestro dios (además de Lays y Marroc).
- Una hormiga atacó al viejo Rofl. Tuvimos que amputarle todo menos la cabeza. La operación fue un éxito pero Rofl murió.
- La celebración del solsticio de verano fue maravillosa. Hubo danza y jolgorio. Un silfo se pasó de rosca y explotó como una piñata después de tomar demasiada hidromiel. Los elfos no podían más. Uno se inyectó sabia de roble. Tuvimos que encerrarlo dentro de un sapo por unas semanas. Al otro día del festejo encontramos un hada muerta junto al río. Parece que fue violada por un troll.
- Ese mago Merlín no me inspira confianza. Ha convencido a todos los del pueblo que voten por él. Sé que es un farsante. Cuando convirtió esa piedra en cheesecake fue un engaño. La gente estaba tan emocionada y expectante que no se dio cuenta que la torta estaba todavía en una caja. La caja decía “Graciela Franceschini”
- Una horda de trasgos atacó la aldea. Estaban a punto de derrotarnos. Entonces no nos quedó otra que usar el arma mas terrible y repudiable. El wasabi. Lo encontramos después que unos humanos comieran sushi en el patio. Desde ese entonces nos posicionamos como una de las aldeas con mayor poder bélico. Hay una aldea al norte que tiene en su poder Sugus de menta. Ellos también han de ser temidos.
- Hemos decidido dejar nuestro pueblo y emigrar. Unas palomas hicieron su nido justo arriba de nuestro poblado. Ya muerieron 46 habitantes aplastados por la cacona de estas aves del orto. Oreo, nuestro dios, nos ha abandonado.
- Comenzamos a fabricar juguetes para venderle a los humanos. Todo iba viento en popa. Pasados unos meses llegaron los elfos mercenarios de Papa Noél. Reventaron todo. No quedó un yoyó sin romper, una muñeca de trapo sin decapitar... Hemos decidido finalmente irnos a Taiwán. Allí tal vez nos vaya bien trabajando 16 horas al día haciendo pelotas de fútbol.
Con
la muerte de Sviln el nieto de Umlaut, en 2008, se declara extinta la
especie llamada vulgarmente “Duende Chiflón”. A su entierro
asistieron Harry Potter, Gandalf y uno de los minotauros peludos de
Narnia.
sábado, 29 de marzo de 2014
Yahvé, Enki y el Nuevo Orden Mundial
Esto
sucedió en tiempos muy primitivos cuando la ciudad de Erech era la
que dominaba en la Tierra. Por aquél entonces podríamos decir que
la civilización estaba en la etapa de chuparse el dedo. Los sumerios
que vivían entre el barro y los juncos de la Mesopotamia, se
dedicaban bastante a imaginar toda suerte de estupideces. Y así nace
este mito que lo que tiene de delirante lo tiene de tristemente
cierto.
La
humanidad ya se estaba poniendo majareta. ¿Qué era eso de andar
inventando la escritura cuneiforme, construir acequias y crear
sistemas legales (si usted no entiende la referencia hacia el código
de Hammurabi, vuelva al secundario). “Pero poorrr favooooorrrrr,
dejemosnós de hinchar las pelotas” dijeron los dioses. En eso
estaban An, Enlil y Ninhursag despotricando contra el hombre y se les
acercó Eridú, el dios del arroz fermentado. Entonces les dijo:
Creemos un hombre libre. Que beba agua de los ríos, que cace con el
poder de sus músculos y que corra desnudo por los pastizales.
Creemos un hombre que les recuerde a los demás lo al pedo que se
complican la vida. Si, creemoslón”. Los otros dioses asintieron.
“Hablas con la verdad Eridú. Pero se dice creemosló, no
creemoslón” dijo Enlil. Y así fue como crearon a Enki. Rápido
como un avestruz y fuerte como un león. Alto, fornido, de piel y
cabellos oscuros. Iba de aquí para allá haciendo lo que deseaba.
Unos hombres de Larak iban por el piso 47 de un zigurat. Apareció
Enki y se los reventó a golpes. ¡Qué espectáculo! ¡Volaban
ladrillos, crujían las columnas y explotaba la piedra tallada!
¡Bravo Enki! ¡Que vean los hombres el sinsentido de construir algo
en este mundo hecho de polvo! Más les valdría correr por los
prados, hartarse de fruta a la sombra de los árboles y nadar a la
fría luz de las estrellas. Eso pensaban los dioses cuando veían a
Enki desbocado y exultante haciendo lo que le venía en gana. No
había maldad en él. Destruía por placer. Veía toda obra humana
como algo que desarmonizaba con la naturaleza. Y así era, porque
Enki no era bruto alguno. En la escritura con forma de cuñas que en
esos tiempos afloraba en las primeras ciudades de los hombres, el
veía otra cosa. Él veía organización, sistematización y control.
Con esos mismos elementos miles de años después se establecería El
Sistema. Con el que se oprimiría y esclavizaría a la raza humana en
su totalidad. Él veía seres intentando crear un Nuevo Orden
Mundial. Y escuchaba una letanía que se repetía en todos los
rincones de la tierra: “Conseguir trabajo. Trabajar. Casarse. Tener
hijos. Seguir la moda. Actuar normal. Caminar en el pavimento. Ver
televisión. Obedecer la ley. Ahorrar para la vejez. Y ahora repitan
conmigo: yo soy libre” Esto llenaba de ira y pena a Enki. Él era
libre. Y lo entristecía hasta el llanto ver al hombre esclavizado y
vuelto un objeto de diversión para ciertas Personas que se
vanagloriaban de ser los Líderes del Mundo. Y es por eso que
mientras Enki destruía, también lloraba. Porque el sufrimiento de
su hermano el hombre-esclavo era la fuerza que lo motivaba. ¿Qué
pasó entonces? ¿Cómo llegó el mundo a ser lo que era? No importa.
Lo cierto es que vivíamos controlados y dominados por Otros. Era
incierto el futuro de la humanidad. Pero contaba la profecía de los
antiguos semitas que si fuese a convertirse en realidad el plan de
instaurar un orden mundial perverso, entonces regresaría Enki.
Después de unos años de la más espantosa y horrible situación
conocida por el hombre alguna vez, volvería para liberarnos. Y si
bien estos sumerios hablaban muchas gansadas, la profecía se
cumplió. Así fue como sucedió: Llegó un día en que el Líder del
Mundo se proclamó abiertamente y se rió en la cara del hombre
esclavizado. Existía un Orden Mundial distópico y nefasto. Se
clonaban humanos. El metal cubría gran parte de la tierra. Había
una rígida división de clases sociales. Y entonces sin darse cuenta
el Señor de la Tierra cometió un error. Cebado en su poder y
arrogancia insultó al Altísimo. Pues verán, los dioses que dieron
vida a Enki habían sido creados por Uno. Su nombre no importa, pero
le llamaremos Yavhé. Un día en su locura y monstruosidad, el Primer
Controlador se equivocó. Diariamente todos los obreros debían de
sentarse ante su televisor y ver un video en vivo de su Amo
burlándose de ellos. Y en ese día en particular el Amo se rió de
Yahvé diciendo: “¿Así que tu hiciste a la raza humana? Yo los
convertí en mis esclavos y ahora son como larvas que puedo pisar”.
Entonces ante la mirada horrorizada de todos le fue traído un niño
recién nacido de la clase obrera. Y aullando de risa el Amo reventó
su cabeza de un pisotón. Entonces la tierra bramó. En la zona de
Mesopotamia entró en erupción un volcán matando a miles. Y por las
calles de la ciudad capital del Imperio apareció corriendo Enki.
Desnudo y en toda su gloria. Nadie entendía que pasaba.
Automáticamente los drones quisieron detenerlo. Y no pudieron. Con
un galope lleno de violencia Enki se dirigió hacia el Palacio
Central, la residencia del Amo de la Tierra. Lo intentaron detener
los guardias de la ciudad. Y no pudieron. “¡Ha llegado el día del
espanto!” se decían los Gobernadores del mundo llenos de terror. Y
todos veían en sus televisores, proyectores y holovisores como se
cumplía la profecía. Apareció en pantalla el cuerpo ensangrentado
y lleno de odio de Enki. Esta vez no había lágrimas en sus ojos.
Porque sabía que el ser humano iba a ser libre por primera vez en
miles de años. El Primer Controlador chilló de horror ante la vista
del mundo entero. “¡Ha llegado el día del espanto!” se decían
los Gobernadores del mundo llenos de terror. Y entonces de un solo
golpe brutal en el pecho Enki acabó con la vida del Amo. Y ese fue
el principio del fin. Mientras la Revolución se desataba a lo largo
y ancho del globo, Enki corría enajenado matando a diestra y
siniestra. Y toda la humanidad escuchó la voz de Yahvé amonestando
a los Dirigentes y obradores de mal. Su voz decía: "¡Si de
veras sabes tanto, dime dónde estabas cuando puse las bases de la
Tierra! ¿Dónde estabas tú cuando los ángeles cantaban y las
estrellas danzaban, antes que todo fuera? A Dios nadie le enseña
nada; nadie le da consejos ni lecciones de ciencia y sabiduría. No
sea que Su cólera descienda sobre vosotros: pues sobre quién
desciende Su cólera, perecerá”
jueves, 27 de marzo de 2014
Acerca del bien, el mal y el origen de la Existencia
Alfa
Centauri se encontraba en ayunas. Eridanus tenía gases. Alcyon no
podia conciliar el sueño. ¿Qué estaba pasando en el Universo?
Surgido de las profundidades de la existencia misma se escuchó el
relincho cósmico de Gálgallim, el Guía. Si, ahí estaba otra vez
para salvarnos de la bestia del abismo que amenazaba con corromper
todo lo que Es. El relincho se extendía a lo largo y a lo ancho del
Río Eterno de la Vida. No había fuerza capaz de detener a
Gálgallim, en tanto que era enviado por Aquel que Siempre Fue. Cual
un misil áureo de infinita potencia, la Luz del Guía se propagaba
con una fuerza avasalladora. Y allí en su oscuro agujero, la
inmundicia ancestral sabía que su hora le había llegado. Su reinado
de maldad estaba por acabar. Pero no había nada que pudiese hacer.
Ya las siete trompetas habían sonado, ya las siete albóndigas se
habían cocinado, ya los siete elfos se habían pedorreado. Otro
ciclo estaba por cerrarse en la historia de la existencia. Gálgallim
aceleraba a velocidades anómalas siguiendo su curso irrevocable.
Todos los seres de la creación esperaban expectantes el Momento
Ultérrimo. Sucedió en varios planos dimensionales simultáneamente.
Con la potencia de miles de soles, Gálgallim impactó contra la
fuente de todo mal, sufrimiento e ignorancia. La energía que se
desprendía del choque entre las fuerzas antagónicas primigenias
parecía no acabar nunca. Abarcaba más y más espacio, desintegrando
todo a su paso. Una esfera de luz y sonido que no se detenía nunca.
Hasta que finalmente llegó a los límites de la existencia misma.
Más allá se encontraba el Eterno Inmanifestado. Así pues la
explosión consumió toda la Creación. Después de interminables
eones todo había terminado.
Entonces
todos los seres despertaron y contemplaron embelesados la Eternidad.
Y cada uno supo en su interior que estaba de vuelta en su verdadero
hogar. Los Ancianos de los Días estiraron las piernas y se
levantaron de sus tronos. Dirigieron sus conciencias hacia Aquél que
siempre fue. Él le guiño un ojo a todos los seres existentes. Y dio
su consentimiento a los Ancianos. Uno de ellos se dispuso a hablar.
Su nombre era Ásallam, media 20 brazas de alto, vestía de blanco,
una barba dorada adornaba su rostro y le gustaba jugar al ping pong.
Sus palabras fueron estas: “No queda más gaseosa, les puedo
ofrecer agua”. Y fueron arrojados de nuevo a la Vida mientras
escuchaban las carcajadas de Aquél que contempla la Eternidad desde
su Trono de Nubes. El Ciclo Eterno se ponía en
marcha nuevamente. Pero dentro de cada uno seguía presente la duda
sobre las palabras de Ásallam. Y así es como cada uno de nosotros
vivimos con una intriga en nuestro interior, una duda existencial.
Porque en el tiempo del no tiempo, cuando aún nada Es, tenemos
contacto con el motor de la Creación. Aquello que nutre nuestras
vidas. Eso que nos hace continuar aunque todo parezca perdido. Pues
en el momento anterior a ser creados hemos escuchado el Chiste
Cósmico. En las profundidades de nuestro ser ha quedado la chispa
divina irradiando un gozo sin limites. La risa del Creador habita en
nosotros. Y es su vibración la que nos permite existir.
martes, 25 de marzo de 2014
Patinando
Ya
que se hacen reality shows de gente cocinando, diseñando ropa, nenas
que modelan, enanos que rescatan pitbulls y de casi cualquier cosa...
¿Por qué no hacer un reality sobre gente desperdiciando sus vidas
viendo realitys?
Ya
muriendo, Buda le dijo a un discípulo: “Sigo sin entender por que
en todas las estatuas me hacen gordo. Eso era antes de la dieta. ¡70
kilos bajé! ¡70! No comí torta de chuni por 2 años...” y con
esas palabras expiró.
Fui
a saludarla. Le iba a dar un beso pero ella me abrazó. Feliz, pensé:
“Nuestra relación fluye otra vez como un niño gordinflón por un
tobogán acuático”
Pasó
una mina linda. El albañil se contuvo y no le dijo nada. Se sintió
bien, pero ahora era un fugitivo. Sabía que la Logia de los
Albañiles Ordinarios lo iba a perseguir hasta matarlo.
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